Un día, un asistente de IA te sugirió que estabas pasando por un momento económico difícil, o que estabas buscando cambiar de trabajo, sin que se lo hubieras dicho con esas palabras. También pudo ser un anuncio que se sintió demasiado exacto.
¿Qué es dato inferido y por qué es relevante para la IA?
Esa sensación no es imaginación tuya: no te lee la mente, analiza patrones, como la forma en que escribes, qué preguntas haces y con qué frecuencia, y deduce características tuyas a partir de ellos. A eso se le llama dato inferido: información sobre ti que un sistema construye combinando otros datos, no que tú entregaste tal cual.
En la mayoría de los países de la región, la ley de protección de datos personales define “dato personal” de forma amplia: cualquier información que se refiera a ti o te identifique, sin importar si la diste tú directamente o si un algoritmo la dedujo. En Perú, la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales incorporó en la actualización de su reglamento el concepto de elaboración de perfiles, que reconoce esta inferencia como una actividad regulada, no como un vacío legal. Esto significa que tienes el mismo derecho de acceso sobre un dato inferido que sobre uno que tú mismo escribiste.
¿Qué hacer con los datos inferidos que la IA tiene de ti?
Si esto te pasó, pide por escrito a la empresa o servicio de IA que te explique qué dedujo sobre ti y con qué información: es tu derecho de acceso. Si la inferencia es incorrecta, puedes exigir que la corrijan, tu derecho de rectificación, o que la eliminen si no debía usarse, tu derecho de cancelación. Guarda evidencia de la interacción antes de reclamar, y si no obtienes respuesta en el plazo legal, acude a la autoridad de protección de datos de tu país, como la ANPD en Perú, el INAI en México o la SIC en Colombia.
Este artículo explica el derecho en general, no tu caso particular. Si la inferencia te generó un perjuicio concreto, como que te negaron un crédito, un empleo o un servicio, o la empresa se niega repetidamente a responder, conviene una consulta legal personalizada.
La sensación de que una IA “te conoce” sin que se lo hayas contado tiene una explicación técnica, no misteriosa: son inferencias estadísticas construidas con datos que sí compartiste, aunque de forma indirecta. Ese dato inferido, aunque no lo hayas escrito tú, sigue siendo tuyo, con los mismos derechos que cualquier otro.